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LA HIJA MENOR DE LOS REYES CARLOS GUSTAVO Y SILVIA DE SUECIA SE DEJA QUERER POR SU NUEVO NOVIO EN LA PLAYA Y EN LAS DISCOTECAS DE MARBELLA. MAGDALENA SE HACE LA SUECA.
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Posted on May 1, 2003
  
 
La princesa Magdalena de Suecia, la tercera en la linea de sucesión al trono tras su hermana Victoria y Carl, se ha paseado estos días por Marbella dando fe de la estresante vida que padece la realeza: vuelta y vuelta bajo el sol, comidas y cenas en los restaurantes más lujosos de la Milla de Oro y, como guinda, uno desinhibidos pasos de baile en Olivia Valere, la discoteca marbellí más 'in', donde mueven el esqueleto los visitantes más glamurosos de la Costa.
Enfundada en unos juveniles vaqueros y con una llamativa camiseta roja, de escote palabra de honor, la hija menor de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia se dejó querer por su nuevo novio, Jonas Bergstrom (pronunciación a gusto del consumidor), ante los objetivos atónitos de los paparazzi que no daban crédito ante la ilustre visitante.

Arrumacos por doquier. Como cualquier pareja de veinteañeros que se precie, no dejaron de hacerse arrumacos, en el sofá, en la pista o en la playa, sin importarles demasiado si entre las columnas se escondían los espías que todo lo ven. Dicen que la 'benjamina' de la familia real sueca es aún más guapa de lo que se aprecia en las revista y que no hace alardes de la sangre azul que corre por sus venas.
La pareja se ha paseado durante varios días por los clubes de playa de cinco estrellas, especialmente en el hotel Marbella Club, donde Magdalena lució tipazo enfundada en un bikini celeste. Simpáticos y naturales.' La princesa ha pasado página de la anterior relación sentimental que le dio más de un quebradero de cabeza. Aunque más a los reyes de Suecia que a la propia Magdalena. Dicen las malas lenguas, que siempre están al acecho, y que puso punto y final al noviazgo con Erik Granath por la presión familiar. El currículum no era, ni mucho menos, brillante. Había sido juzgado por agresión, posesión de narcóticos y conducción ilegal.
Todo eso ya es historia. Ahora se muestra la mar de enamorada de la mano de Jonas, que parece tener mayor beneplácito de los soberanos suecos. Se hacen apuestas. Y además pasa inadvertida, que ya es lujo. De pelo castaño, con mechas rubias, ojos azules y 21 años de edad, la princesa de Suecia, que también ostenta el título de duquesa de Halsingland & Gastrikland, es, a bote pronto, una guiri más que recala en la costa para disfrutar del sol y de los establecimientos más lujosos. Esta es la primera visita a Marbella, por lo menos inmortalizada, de la hija menor de los reyes suecos. Su padre, el rey Carlos Gustavo, sí disfrutó de las bondades de la ciudad del 'glamour'. Lo que no sabemos es si sus profesores universitarios habrán pasado lista. Y es que Madeleine Thérese Amelie Josephine Bernadotte (su verdadero nombre, que la realeza tiene esas cosas) estudia actualmente Historia del Arte. Por ahora no piensa ni en reinados ni en coronas, pese a que los españoles quisieron meterla en las quinielas de posibles candidatas a ocupar el corazón del príncipe Felipe. Lo suyo es divertirse y codearse con gente normal y de su edad. Con la venia paterna; por supuesto.

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