La Tribuna. LA CAÍDA DE LA DEMANDA DE FLORIDA COMO DESTINO Y EL EURO PROPICIAN ESTE IMPORTANTE CRECIMIENTO. DE AQUÍ A CUATRO AÑOS LA COSTA RECIBIRÁ 1.200.000 NUEVOS TURISTAS RESIDENTES
El hecho de que el número de pernoctaciones haya. ido disminuyendo en la provincia de Málaga con el paso de los meses no quiere decir que haya descendido el turismo. Muy por el contrario, lo que ocurre es que la fidelización de las personas que visitan la Costa del Sol, y muy concretamente Marbella, es tan grande que éstas acaban adquiriendo una vivienda, por lo que no hacen uso de las plazas hoteleras.
LA OPCIÓN DE FUTURO
Los últimos estudios apuntan, debido a esta tendencia, a algo que en este municipio se viene afirmando desde hace tiempo, que el turismo residencial se sitúa como una de las opciones más interesantes de inversión para los próximos años. Y es que la vivienda unifamiliar y el apartamento han ido ganando terreno a hoteles y otros servicios hasta situarse como uno de los motores del sector inmobiliario. La segunda vivienda no sólo se utiliza durante las vacaciones estivales, sino que se amplía su disfrute hasta hacia otras épocas del año e incluso puede convertirse en vivienda habitual con la llegada de la jubilación, tanto por españoles como por extranjeros. Por eso, las infraestructuras han cobrado una gran importancia apoyadas en las diversas formas de ocio que encabezan el golf y los deportes náuticos; es el llamado concepto de "resort". El potencial de la Costa del Sol es evidente si se tiene en cuenta que tres de cada diez viviendas construidas en 2001 en esta zona se destinaron al turismo residencial, es decir, 21.500 viviendas, que supusieron una inversión de más de 6.000 millones de euros. Estas cifras hacen tener una previsiones más que optimistas. Un estudio de la empresa CB Richard Ellis asegura que “prácticamente el 50% de los ingresos totales de Andalucía corresponden al turismo residencial”, sobre todo de la Costa del Sol, que en los próximos cuatro años podría recibir entre 800.000 y 1.200.000 nuevos residentes. Y esto ocurre mientras algunos políticos hablan justamente de poner en marcha una moratoria hotelera para que se limite el número de plazas a ampliar en la zona. En la Costa del Sol, el turismo residencial está encabezado por los ingleses (un 35%), seguidos de los alemanes y los nórdicos. Según CB Richard Ellis, “la actual fortaleza de la divisa británica propicia además la compra de activos inmobiliarios, y por tanto concede a los ciudadanos británicos una especial confianza y un tipo de cambio muy favorable a la hora de viajar y adquirir producto residencial en España y, particularmente, en la Costa del Sol”. De hecho, en España hay más de 1.200.000 viviendas cuya propiedad corresponde a extranjeros. Esta cifra podría llegar a las 2.800.000 unidades en los próximos años según los datos que se presentaron en el Salón Inmobiliario de Madrid. Por su parte, el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) asegura que “las costas españolas pasarán de casi 1,5 millones de unidades familiares residentes en 2001 a sumar 2,5 millones en 2003, lo que significa un 73% de crecimiento”. Dos factores están beneficiando a esta situación. La caída de la demanda de Florida como destino -antes la favorita de los ingleses-, y la implantación del euro. Así, un estudio realizado por Homes Magazine dentro de la Unión Europea revela que el 58% de las personas que comprarían casa en el extranjero lo harían en España. La vivienda más demandada en la Costa del Sol sería un apartamento de dos dormitorios con una superficie de. 230 metros cuadrados. Junto a los tradicionales elementos básicos para la toma de decisión de compra, como la ubicación, orientación de la parcela y la calidad de la construcción y los acabados, han cobrado gran importancia la presencia de terrazas y jardines. En otros tiempos las calidades han sido escasas y deficientes ante la premura del “boom” inmobiliario de los años 60. Actualmente, los promotores son más conscientes de estas necesidades, de la misma forma que los expertos, señalan la necesidad de contar con buenas infraestructuras para mantener la demanda. Por este motivo el suelo se emplea en muchas ocasiones para añadir otros elementos accesorios con los que lograr una oferta más sugerente. Es lo que ha ocurrido con los campos de golf, cuya ubicación está relacionada en un 70% con desarrollos inmobiliarios. Su presencia puede incrementar el valor de las viviendas próximas hasta en un 25%. Por tanto, no es casualidad que el mayor número de campos de golf se halle en Marbella.
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